Candidato | Reflexión

José Mendoza | April 1, 2016


2 Samuel 15 - 17   y    Hebreos 7 - 8

Decía además Absalón: “¡Quién me nombrará juez en la tierra! Entonces todo hombre que tuviera pleito o causa alguna podría venir a mí y yo le haría justicia”

(2 Samuel 15:4)

Escuché por allí que hay algunas personas que cuando se convierten en candidato, se vuelven en los seres más delicados que existen sobre la faz de la tierra. Es tanta su preocupación por no mostrar ni la más mínima imperfección que calculan todos sus movimientos con la precisión de un esmerado bailarín. Saben que tienen que agradar a los demás y que deben convertir a cada persona en un futuro votante por su causa. Por eso, su vocabulario se mimetiza con el sentido común de la ciudadanía para que cada persona pueda decir “este tipo piensa bien… ¡piensa exactamente lo que yo estaba pensando!”. El problema está en que cuando gana, el cambio de candidato a gobernante es tanto como la mutación del doctor Jeckyll a mister Hyde.

No hay duda que hay buenos candidatos que buscan una oportunidad para servir a su gente. Pero hay otros cuya candidatura es mero egoísmo. El espíritu del mal candidato…


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