A los predicadores de prosperidad: Preserven la sal y la luz

John Piper | April 16, 2015


¿Qué hace que los cristianos sean la sal de la tierra y la luz del mundo? No son las riquezas. El deseo de tener riquezas y la búsqueda de riquezas sabe y luce exactamente como el mundo. El deseo de ser rico nos hace como el mundo, no diferentes. En el mismo punto dónde debemos tenerun sabor diferente, tenemos la misma blanda avaricia que el mundo tiene. En este caso, no ofrecemos al mundo nada diferente de lo que ya cree.

La gran tragedia de la predicación de la prosperidad es que una persona no tiene que estar viva espiritualmente para abrazarla; solo necesita ser codiciosa. Conseguir riquezas en el nombre de Cristo no es la sal de la tierra ni la luz del mundo. En esto, el mundo solo ve un reflejo de sí mismo. Y si son “convertidos” a eso, no han sido verdaderamente convertidos  sino que solo han puesto un nuevo nombre a una vida vieja.

El contexto de las enseñanzas de Jesucristo sobre este tema nos demuestra lo que son la sal y luz. Son la disposición gozosa de sufrir para Cristo. Eso es lo que Cristo dijo,

“Bienaventurados serán cuando los insulten y persigan, y digan todo…


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