Abordando los Proverbios

Juan Carlos de la Cruz | October 7, 2016


“Los proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel” (Proverbios 1:1).

El libro de Proverbios ha sido una de las lecturas favoritas en toda la historia de la cristiandad. Es de muy alta estima a las comunidades judías pre y pos cristianas. Los proverbios se predican desde los púlpitos y en la vida diaria. Se han consumido a modo devocional, y el libro se ha colocado en un pedestal como un manual de consejería práctica.

Si usted lee Proverbios varias veces, notará que apunta a las realidades de las tensiones con las que nos enfrentamos en esta vida (entre el bien y el mal, lo justo y lo injusto, lo piadoso y lo impío, etcétera). De ahí, por ejemplo:

 “El temor del Señor es el principio de la sabiduría; 
Los necios desprecian la sabiduría y la instrucción
”, Proverbios 1:7.

Estas son líneas en tensión. Se llama, en este caso, “paralelismo antitético”: dos ideas en contraste u oposición. Casi todo el libro está compuesto de este modo, ya sea en líneas cortas, versos, o párrafos en contraste.

Proverbios es un libro de razones. Nos muestra cómo vivir sabia, piadosa, y exitosamente en los mandamientos del Altísimo: en el temor del Señor. La tesitura es que la vida agradable a Dios generará felicidad, satisfacción…


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