Bula | Reflexión

José Mendoza | April 22, 2016


2 Samuel 22 - 24   y    Hebreos 13, Santiago 1

Pero el rey dijo a Arauna:“No, sino que ciertamente por precio te lo compraré, pues no ofreceré al SEÑOR mi Dios holocausto que no me cueste nada”. Y David compró la era y los bueyes por cincuenta siclos (570 gramos) de plata.

(2 Samuel 24:24)

¿Saben lo que es una bula? Era un sello especial de plomo que pendía al final de ciertos documentos pontificios con el fin de autenticarlos. Así se le llamaba a los documentos papales especiales que anunciaban alguna gracia, privilegio o providencia especial para el recipiente. Por ejemplo, son famosas las Bulas Alejandrinas de septiembre de 1493 porque daban cuenta de los privilegios entregados a los Reyes Católicos sobre las tierras descubiertas y por descubrir en el nuevo mundo. Es importante notar que sin la bula (el sello de plomo) el documento carecía de valor y perdía su autenticidad.

Más allá de su valor documental, hoy en día hay muchos por allí que se consideran como “bulas humanas”. Sienten que ellos son el “sello” que garantiza que las cosas funcionen, que tengan valor y que, por eso, deben ser reconocido de manera permanente e inexorable (¡es su destino!). Son aquellos que no pueden…


To read the rest of this article, visit http://www.thegospelcoalition.org/coalicion/article/bula-reflexion.