Cinco cosas que oro que no haga como un adulto de la tercera edad en la iglesia

Thom Rainer | November 22, 2016


Hace seis años recibí por correo mi primer material para mi retiro o jubilación.

Cumplí 61 años de edad hace dos días. Uno de mis hijos dice que soy un dinosaurio.

Soy un adulto de la tercera edad.

¿He notado alguna diferencia en mi vida en esta etapa? Seguro que sí. Me muevo más despacio. Mi idea de un pequeño maratón es correr de la cocina a la sala. Veo las cosas de manera diferente. No sé si soy más sabio, pero sí tengo una perspectiva diferente.

Y tengo que admitir que veo la vida en la iglesia de manera diferente. Es más, a veces me asusto a mí mismo con mi actitud rígida. Necesito terminar de escribir estas palabras rápido antes de convertirme en alguien muy cómodo o muy conformista.

Tengo cinco súplicas específicas. Son para mí. Son para mi actitud en cuanto a mi iglesia. Son recordatorios que necesito revisar constantemente.

  1. Oro para que yo no vaya a sentirme con derecho en mi iglesia porque aporto financieramente. Y esta oración surge porque veo una actitud donde considero al dinero como mi dinero y no como el dinero de Dios. Así que cuando lo doy lo hago con un corazón avaro.
  2. Oro para no decir que

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