Dejando un legado de lectura

| December 11, 2014


Hay algo muy especial que heredé de mi abuelo. Cuando yo estaba en la universidad él ya había perdido gran parte de su vista por una enfermedad llamada degeneración macular. Un día mi abuelo me llamó a su biblioteca personal y me dijo que quería heredarme en vida los libros que yo quisiera. Para entonces yo había comenzado ya a apreciar la importancia de tener buenos libros. Escogí diferentes teologías sistemáticas y varios comentarios de libros como Hebreos, Romanos y Apocalipsis, que sabía serían de gran utilidad algún día. También escogí la colección completa de sermones de Spurgeon, y varios libros antiguos que él había heredado de su familia y de la familia de mi abuela.

En ese momento aprecié mucho su herencia, pero no vi el verdadero valor de lo que hizo hasta que yo mismo tuve hijos. Mi abuelo falleció en el 2006, pero lo que me dejó será también parte de la herencia que yo dejaré a mis hijos. He pensado sobre lo que él hizo, y me he dado cuenta que si me hubiera dejado dinero, ya me lo habría gastado. Si me hubiera dejado un terreno o una casa, no habría tenido el mismo impacto…


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