Descomedido | Reflexión

José Mendoza | April 8, 2016


2 Samuel 18 - 19 y Hebreos 9 - 10

El rey se conmovió profundamente, y subió al aposento que había encima de la puerta y lloró. Y decía así mientras caminaba: “¡Hijo mío Absalón; hijo mío, hijo mío Absalón! ¡Quién me diera haber muerto yo en tu lugar! ¡Absalón, hijo mío, hijo mío!”
(2 Samuel 18:33)

“Descomedido” no es una palabra que usemos muy continuamente, pero se refiere a alguien que ha perdido las proporciones hasta el punto de faltar el respeto y llegar a dañar a sus semejantes. En nuestra sociedad, el descomedimiento se disculpa siempre y cuando haya una razón muy fuerte que amerite el posible perdón o el pasar por alto el exceso. Por ejemplo, pedimos disculpas por los excesos de la persona que se pasó de copas, justificamos una palabra mal dicha porque es producto de la ignorancia, no tomamos en cuenta la descortesía de una persona producto del dolor por el que está atravesando. En fin, siempre habrá alguna razón para perder las proporciones y otra para justificarlas. Pero, ¿se podrá disculpar siempre una acción desproporcionada?

David había huido de Jerusalén producto del golpe de estado de su hijo Absalón. El sufrimiento del rey era inmenso…


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