La esencia del ministerio pastoral

Juan Carlos de la Cruz | November 24, 2016


Me intriga la soltura y liberaralidad con la que los cristianos toman la trascendental decisión sobre quiénes los pastorearán. Mi asombro es debido a que el alma humana es de muy alto precio. No solo es preciosa: es eterna.

Me resulta insólito que muchos creyentes simplemente corren como manadas tras “ministerios” que tienen algunas credenciales humanas (son numerosos, tienen hermosas instalaciones, o son bien gerenciados, por mencionar algunas). ¿Será que no estamos meditando en el valor de lo espiritual? ¿En el verdadero valor de nuestras almas? ¿Será que nuestros grandes y sofisticados edificios y artefactos nos han maravillado tanto que compiten con la fe, la cual está fundada en realidades invisibles, pero ciertísimas?

El Príncipe de los pastores ha dispuesto pastores

Por supuesto: el Señor es el buen pastor, quien dio su vida por sus ovejas. En un sentido muy real, Él es nuestro único pastor. A la vez, Él ha dispuesto dejar representantes visibles que nos guíen en el camino hacia la ciudad celestial, cuyo arquitecto y constructor es Dios. Esos hombres —llamados pastores, obispos o ancianos— tienen ciertas credenciales distintivas dadas por Dios, las cuales se conjugan en una sola esencia. Mire cómo lo estableció el apóstol Pedro inspirado por Dios en 1 Pedro 5:1-3:

“Por tanto…


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