La importancia de Génesis 3:15

Derek Thomas | May 5, 2016


Con la excepción de Juan 3:16, es posible que ningún otro versículo en la Biblia sea más crucial y definitivo que Génesis 3:15, “Pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y su simiente; él te herirá en la cabeza, y tú lo herirás en el talón”. Como escribió Alec Motyer, “Toda la Escritura no puede estar concentrada en cada versículo, pero si podemos leer con la confianza de que cada versículo va a contribuir a darle sentido a la Biblia en su totalidad. Esto es lo que ocurre en Génesis 3:15” (Look to the Rock [Mira a la Roca], IVP, p. 34). Varios elementos importantes surgen a la misma vez:

En primer lugar, se establece un principio que vemos a lo largo del Antiguo Testamento, creando la expectación del Redentor, quien habría de venir de la descendencia (una “simiente”) de Adán y Eva. Es por eso que Eva, de forma prematura y terriblemente equivocada, pensó que esa promesa se cumpliría en su primogénito Caín (Gén. 4:1). Igualmente, haciendo un eco deliberado a este pensamiento, cuando Dios hace el pacto con el patriarca Abraham, toca la nota de una “simiente” que resuena como la campanada de una iglesia (Gén. 12: 7…


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