Martin Lutero sobre el matrimonio como una escuela de carácter

Matthew Barrett | November 12, 2016


“Antes de casarme”, recordaba Martín Lutero, “la cama estaba desarreglada por un año entero y estaba mugrienta de sudor. Pero yo trabajaba tan duro y estaba tan cansado que caía en ella sin darme cuenta de lo sucia que estaba”. Sin embargo, cuando Martín se casó con la monja fugitiva Katherine Von Bora, a quien él llamaba Katy, la cama estaba hecha, las sábanas cambiadas, ¡y la casa se mantenía limpia! Pero la vida no fue de color rosa para Lutero, una vez que se casó.

Martín aprendió rápidamente que el matrimonio significa sacrificio, preocupándose no solo por sus propias necesidades, sino también por las de su esposa y su familia. “Hay mucho a que acostumbrarse a en el primer año de matrimonio”, escribió. “Uno se despierta por la mañana y encuentra un par de trenzas en la almohada que no estaban allí antes”. Roland Bainton, en su biografía de Martín Lutero, Here I Stand, comenta: “Pronto descubrió que un marido debe tener los deseos de su esposa en cuenta” (226). Para citar solo un ejemplo, si no fuera por Katy, Martín hubiera asistido a la boda de Spalatin, encontrándose con la violencia de los campesinos para poder llegar ahí…


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