No puedes reclamar una promesa

Barnabas Piper | October 29, 2016


No temas, porque Yo estoy contigo; No te desalientes, porque Yo soy tu Dios. Te fortaleceré, ciertamente te ayudaré, sí, te sostendré con la diestra de mi justicia” (Isaías 41:10).

En 1964 mi abuelo compartió este verso con mi padre cuando este se disponía a irse a la universidad. A lo largo de mis años de crecimiento, mi padre lo compartió conmigo a menudo: cuando empecé en una nueva secundaria, cuando me fui a un viaje de misiones, y también cuando me fui a la universidad.

Recientemente ayude a mi hija a memorizar esta promesa legada. Isaías 41:10 tiene un significado especial para mí, debido a la forma en que ha bendecido a mi familia desde hace décadas. Dirijo mi vista a este pasaje, me aferro a él, me siento alentado por él. Pero no lo reclamo.

Reclamar algo es tomar derechos de dueño sobre eso, es decir “es mío”. Cuando reclamamos una propiedad, ganamos ciertos derechos y privilegios. A los litigantes se les otorgan reclamaciones o se les niegan, reclamaciones de valor monetario. Las promesas no funcionan de esa manera.

A menudo la gente “reclama” una promesa cuando la vida es dura o tienen miedo. Incluso podrían reclamar una promesa para…


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