Padres de verdad

| February 10, 2015


Cuando mi esposa me dijo que estaba embarazada corrí a la tienda y compré dos pruebas para confirmar. El día siguiente compré otra más. La semana siguiente la llevé a una clínica para que me confirmaran que de hecho ella estaba embarazada. Todas las pruebas dieron positivo. Yo no lo podía creer. Desde que mi esposa y yo nos casamos quería ser padre de una nena, y vimos la mano de Dios quien nos concedió a Emma.

Aunque siempre he temido las escenas donde doctores y pacientes sufriendo están involucrados, milagrosamente estuve con mi esposa durante todo su trabajo de parto. Yo recibí a Emma –con la ayuda y dirección de quien le atendía– y mi corazón estallaba de gozo y gratitud. ¡Había nacido mi hija!

Durante este corto tiempo como padres, me he visto obligado a pensar en esta gran responsabilidad que se me ha dado. Como todo padre que ha creído en el evangelio, quiero honrar a Dios cumpliendo con fidelidad mi labor de proveer y dirigir mi hogar. Sin embargo, me doy cuenta que estamos en medio de una sociedad donde hay una crisis de paternidad.

Se buscan padres

La ausencia de los padres es un problema…


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