Perfectamente humano

R.C. Sproul | June 15, 2016


En los últimos dos siglos se ha escrito mucho sobre la deidad de Cristo en los círculos evangélicos. Esto ha sido bueno y necesario, ya que muchas personas niegan que Jesús es el Hijo de Dios encarnado. A veces, sin embargo, temo que este énfasis en la deidad de Cristo haya llevado a un desequilibrio en nuestra doctrina de Cristo. Es correcto destacar la deidad de nuestro Señor, pero la Escritura también hace hincapié en su humanidad. Si Jesús fuera solo Dios y no verdaderamente hombre, Él no podría salvarnos. Su humanidad es inseparable del hecho de que es el segundo Adán, cumpliendo toda justicia, y tomando sobre sí todas las obligaciones de la ley de Dios para que nosotros recibamos la vida eterna (Lev. 18:5; Rom. 2:13).

El Nuevo Testamento proclama a Jesucristo como vera homo, verdaderamente humano, así como vera Deus, verdaderamente Dios. Las referencias a la verdadera humanidad de Jesús abundan. Juan equipara con el anticristo a aquellos que niegan la encarnación real (2 Jn. 1:7). Pablo habla de Cristo como “nacido de mujer” (1 Cor. 11:12; Gál. 4:4). Los Evangelios revelan que Cristo tiene las características básicas de la humanidad: camina, habla, se cansa, come…


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