¡Te estoy advirtiendo!

Andres Birch | October 27, 2014


En el huerto del Edén –antes de la Caída, antes de que existiese ningún pecador humano– Dios advirtió a Adán: "Del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás" (Gn. 2:17).

Al hijo primogénito de Adán, ya después de la Caída con todas sus nefastas consecuencias, Dios le advirtió: "Si no hicieres bien, el pecado está a la puerta" (Gn. 4:7a). Pero Caín mató a su hermano Abel.

A través de Noé, "pregonero de justicia" (2 P. 2:5), Dios advirtió al mundo caído, pecador y malvado del terrible juicio que iba a derramar sobre él. Pero a Noé no se le hizo caso, y el mundo pereció en el diluvio.

Dos ángeles, disfrazados de hombres, entraron en la ciudad condenada de Sodoma, y advirtieron al justo Lot (2 P. 2:7) y a su familia de la inminente destrucción de la ciudad. Los novios de las hijas de Lot lo tomaron como una broma de mal gusto. Sodoma y Gomorra fueron destruidas. La mujer de Lot consiguió salir de la ciudad, pero su corazón no, y su fulminante muerte sigue sirviendo de advertencia (Lc. 17:32).

Medio milenio después…


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