3 cosas que no debes hacer después de predicar

Dave Harvey | November 16, 2015


La conclusión de un sermón es un momento peligroso para el predicador. Él acaba de pasar de 30 a 45 minutos en una avalancha expositiva, ha vertido su estudio y celo en su congregación. Las 10 a 20 horas de preparación del sermón son ahora historia antigua, y está subiendo a su automóvil para ir de regreso a casa. Lo más probable es que está agotado emocional, espiritual y físicamente. Si estás llamado a predicar, dejas todo en el púlpito.

He estado allí. Y en los últimos 30 años, he aprendido algunas lecciones valiosas sobre lo que debe y no debe hacer después de un sermón. Aquí están tres lecciones clave:

1. No bajes la guardia.

Predicar es tener una lucha con el enemigo cada semana. “Agradó a Dios, mediante la necedad de la predicación”, observó Pablo, “salvar a los que creen” (1 Cor. 1:21). Eso quiere decir que los pecadores son arrebatados del “príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia” (Ef. 2:2). Dios utiliza la predicación como medio de cambiar a la gente, de sacarlos del dominio del enemigo.

Satanás tiene una opinión acerca de la predicación del evangelio: debe ser detenida…


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