Caminando hacia el altar sin tu virginidad

John Piper | May 22, 2015


Un joven recientemente me envió esta pregunta por correo electrónico:

Pastor John, quiero proponerle matrimonio a mi novia, y mientras me preparo para ello, me vienen pensamientos de mis errores del pasado a la mente. Pienso en la mujer con la que me acostaba antes de ser salvo, y errores que cometí con mi actual novia con la que, Dios mediante, me casaré. La gente a menudo habla de guardar la pureza para el matrimonio, y lo terrible que es desperdiciar eso. ¿Qué puede decirle a un hombre o una mujer como yo, que lucha con el remordimiento por errores sexuales en el pasado y sus consecuencias actuales en el contexto del matrimonio y el compromiso?

Creo que lo principal que quiero decir es esto: La virginidad es un regalo precioso que no puedes darle a tu prometida, ni ella a ti. Esa es una gran tristeza y una gran pérdida.

Pero hay regalos que puedes darle a ella y, Dios multiplicará esos regalos tan maravillosamente que la pérdida no será destructiva.

Dices que has oído decir, “¡Sálvate sexualmente para el matrimonio y es una cosa terrible de desperdiciar eso!”. Bueno, yo digo que eso es completamente cierto. Eso es exactamente lo…


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