Consejos a un joven pastor

Oscar Arocha and Oskar Arocha | September 14, 2016


Notemos lo que Pablo dijo a Timoteo y a todo joven ministro: “No permitas que nadie menosprecie tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, fe y pureza” (1 Ti. 4:12). Le dice que haga lo posible para que los hermanos no le menosprecien por su juventud, y le indica cómo lograrlo: “Sé ejemplo”. Pudiera ser que alguno estuviese en desacuerdo con él, pero no lo despreciaría, o no le tendría en poco. 

Más adelante, Pablo hace saber a Timoteo cómo emplear su tiempo con eficacia: “Entretanto que llego, ocúpate en la lectura de las Escrituras, la exhortación y la enseñanza” (1 Ti. 4:13). El apóstol señala tres aspectos del oficio: lectura, exhortación, y enseñanza. La lectura constante de la Palabra de Dios es esencial para conocer Su mente y voluntad en cualquier aspecto de la vida. Luego de conocerla, el oficio del maestro es exhortar a los hermanos a toda buena obra. Esta exhortación parece referirse al aspecto privado o personal, que abarcaría consejos y advertencias. Además, tenemos el aspecto público o doctrinal: la enseñanza. El ministro debe cavar en los tesoros de la teología con el fin de enriquecer a otros.

En el versículo 14 encontramos una precaución con relación a su don: “No descuides el don espiritual que…


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