Cuidando su corazón en el púlpito

H.B. Charles Junior | September 9, 2016


En el Sermón del Monte, Jesús advirtió a sus seguidores que no practicaran la devoción espiritual con motivos ocultos (Mt. 6:1-18). No den al necesitado para ser celebrados por su generosidad. No oren para ser escuchados por los hombres. No ayunen para que la gente los considere espirituales. ¿Cómo evitamos practicar actos dirigidos hacia Dios con motivos centrados en el hombre? Jesús enseña que los actos de devoción deben hacerse en privado, delante de Dios y no ante los hombres.

Los predicadores también luchan con la tentación de convertir su responsabilidad de parte de Dios en una actuación ante los hombres. Pero no podemos vencer esta tentación moviendo el púlpito dentro de nuestros armarios. La predicación es un acto público de devoción espiritual. Podemos orar para que Dios nos esconda detrás de la cruz cuando predicamos. Pero no hay lugar para esconderse en el púlpito.

Seamos sinceros. El púlpito es un lugar peligroso. Puede llenar al predicador con orgullo que conduce a su caída. Puede llenar al predicador con desánimo que lo hace darse por vencido. Puede llenar al predicador con temor que prostituye su mensaje divino a fin de obtener la aprobación humana.

Cuenta una vieja historia acerca de un joven…


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