De lo que nadie habla (¡pero deberían!) acerca del llamado pastoral

Dave Harvey | May 21, 2015


¿Qué viene a tu mente cuando consideras el llamado al ministerio pastoral? ¿Te ves predicando la verdad de Dios a una audiencia cautivada? ¿O deslumbrando a la multitud con un derroche de brillante oratoria? ¿O descifrando los misterios del matrimonio en una sesión de consejería? ¿O tal vez desarrollando un modelo dinámico y novedoso de ministerio?

En 2 de Corintios 1:8-11 tenemos un vistazo del diario de Pablo, una muestra del día a día de un hombre en el ministerio. Y este vistazo nos revela una verdad sorprendente: el llamado al ministerio es un llamado al sufrimiento. Estos versos traen definición, claridad, y, tal vez lo más importante, realidad al ministerio pastoral. Sirven para uno preguntarse si en tiene lo que se necesita. El llamado al ministerio no es un llamado a la celebridad, sino un llamado a sufrir. No es un llamado a la comodidad, sino a la debilidad. Si no estás dispuesto a sufrir por causa del evangelio, deberías considerar otra vocación.

Pablo habla de una temporada en la cual estaba quebrantado, cargado, y abrumado. Pero a Pablo no le interesa provocar lástima. Por el contrario, él quiere revelar la actividad divina que hay detrás de la aflicción…


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