El llamado a ser irreprensible

Geron Morey | June 5, 2015


Los requisitos para el oficio del pastor están claramente bosquejados por el apóstol Pablo en las cartas que escribió a sus queridos discípulos Timoteo y Tito. En ellas se presentan una lista casi idéntica de las características que debía exhibir el candidato para ser un obispo. Es importante aclarar que el término obispo es usado en el Nuevo Testamento de manera indistinta con el de anciano o pastor. Es decir, las palabras obispo, anciano o pastor hacen referencia a la misma persona.

Ahora bien, dado lo prominente de este ministerio, no debe llamarnos la atención que la primera de las cualidades del candidato para ser pastor se repite en ambas listas:

“Si alguno anhela obispado, buena obra desea. Pero es necesario que el obispo sea irreprensible” (1 Timoteo 3:1-2).

“... y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé; el que fuere irreprensible…” (Tito 1:5-6).

En el original, la palabra irreprensible transmite la idea de “Sin culpa, sin falta, sin tacha, impecable, inocente e irreprochable”.

Al considerar a un creyente para el oficio de pastor, este debía ser irreprensible e irreprochable. Es decir, alguien que exhiba una conducta intachable en todos sus asuntos. Un creyente que no es…


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