¿Qué hacer cuando escucho un mal sermón? | #CoaliciónResponde

Emanuel Elizondo | June 15, 2016


Si llevas algunos años de creyente, has escuchado un mal sermón. No se dijo ninguna herejía, simplemente es… deficiente. Es como cuándo vas a un restaurant con mucha hambre, ordenas un buen ribeye steak, pero no sabe bien. Tampoco sabe horrible. Pero le falta algo.

¿Qué hacer en esos casos? ¿Enumerarle a mi familia todos los problemas del sermón en el camino a casa? ¿Mandarle medio molesto un email al hermano predicador exhortándole a leer La Predicación de John MacArthur o “De parte de Dios y delante de Dios” de Sugel Michelén? Mejor, considera hacerte estas preguntas:

¿Tengo una viga en el ojo?

Me emociona el resurgimiento que se vive de la predicación expositiva. Pero debemos recordar que inclusive entre predicadores expositivos hay diferencias de estilo. A veces, cuando juzgamos a un predicador, lo hacemos bajo el estándar del estilo que preferimos. Un sermón puede ser rechazado por cosas tan sencillas como que los puntos principales fueron aliterados, no tenían “frase ancla”, o no eran exhortativos. O peor aún, juzgamos bajo el estándar de nuestro predicador favorito. ¡Gracias a Dios por Sproul, Keller, y Núñez! Son un regalo a la Iglesia y queremos más hombres como ellos…


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