¿Qué tanto necesito el seminario?

Matthew Leighton | November 17, 2016


Mi esposa y yo tenemos cinco hijos. Como puedes imaginar, con cinco hijos hemos llegado a conocer muy bien a nuestra pediatra. Se llama Elisabeth.

Elisabeth es muy buen médico. Tiene mucho conocimiento, y lo notamos siempre que vamos a verla. Nos parece que tiene mucho criterio cada vez que explica su diagnóstico y el tratamiento de las sinusitis, laringitis, bronquitis, y todas las otras itis que nuestros hijos han llegado a tener.

Evidentemente, queremos llevar a nuestros niños al mejor médico posible. Cuando pensamos en su salud, no nos podemos imaginar dejarlos en manos de un médico sin formación, sin estudios, sin haber ido a la universidad y a la facultad de medicina. No los llevaríamos a ningún medico autodidacta, ni a ningún médico que se haya formado solo por medio de la experiencia práctica, ni a ningún médico que solo haya asistido a un par de conferencias o a una formación intensiva de unas pocas semanas antes de empezar a ejercer. ¡Hay demasiado en juego!

Es de sentido común. Lamentablemente, esta misma lógica muchas veces no se aplica a la hora de buscar un médico para nuestras almas.

¿Seminario = Cementerio?       

La formación académica para el ministerio…


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