¿Qué tiene de especial cantar los domingos?

Bob Kauflin | April 29, 2016


La gente canta en todos lados.

En sus coches, en la ducha, en coros, en los partidos de fútbol; en los cumpleaños, en las bodas y los funerales; en los conciertos de rock, en musicales y óperas; cuando hay sol, cuando llueve, cuando hay una tormenta; por la mañana, tarde y noche.

Pero cuando la iglesia se reúne el domingo por la mañana (o sábado por la noche, etc.), nuestras voces terrenales se unen a los coros celestiales y el canto es como ningún otro. No puedo contar el número de veces que me he conmovido al unir mi voz al poderoso, inspirador, imponente, fuerte y bello canto de mi congregación.

Pero a veces nuestro sonido no es tan bonito, es vacilante y débil, fuera de tono y de tiempo. ¿Qué debemos hacer entonces?

Hemos respondido a esto tratando de hacer excelente nuestra música, nuestro arte y nuestros medios tecnológicos, pero eso no resuelve automáticamente nuestros problemas. Nuestra música puede sonar mejor pero nuestra adoración puede ser peor.

Mi objetivo en este comentario no es criticar a los estilos de música o formas litúrgicas. Más bien, quiero hacer notar algunas de las diferencias entre las personas que se reúnen para cantar…


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