Si algo sabemos, del mañana sabemos poco

Oscar Arocha and Oskar Arocha | September 25, 2015


El principal de los escritores del Nuevo Testamento fue el humilde y sufrido apóstol Pablo. Sin duda, este fue un hombre dotado con dones extraordinarios, llegando en algunos casos hasta a predecir el futuro. Sin embargo, en relación a lo que habría de acontecer, en general él fue tal cual todos los hombres, con la misma ignorancia de eventos futuros. Así lo vemos, por ejemplo, en la forma que se refiere a la posibilidad de enviar a Timoteo a Éfeso:

“Pero espero (confío) en el Señor Jesús enviarles pronto a Timoteo a, a fin de que yo también sea alentado al saber de la condición de ustedes… a éste espero enviárselo inmediatamente a tan pronto vea cómo van las cosas conmigo” (Fil. 2:19, 23).

Nuestra incapacidad de saber el porvenir

Cuando miramos al futuro, todo cuanto viene al ojo está en oscuridad. Aun en las profecías los asuntos no son tan claros, más bien la explicación del evento profetizado viene junto con su cumplimiento. Baste ver que la Biblia ha anunciado todo en cuanto al futuro, y aun así, teólogos muy sabios y entendidos lo oscurecen antes que aclararlo. Hay cuatro posiciones escatológicas distintas de un solo evento, el regreso…


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