Si mi esposo es la cabeza, entonces ¿qué soy yo? Aprendiendo de las costillas

Violeta Guerra | September 10, 2015


En el sexto día de la creación Dios decidió formar al hombre; esto es, la raza humana, varón y hembra. Él hizo dos modelos de la misma especie, iguales en valor, pero a la vez diferentes. El varón, de género masculino, lo hizo de la tierra que recién acababa de crear; y la varona, de género femenino, la hizo del varón, específicamente de su costilla.

De Génesis 2 aprendemos que Dios no creó a ambos simultáneamente, sino que hubo un lapso de tiempo entre la creación del hombre y la mujer. Por un espacio de tiempo el hombre anduvo solo en la tierra, ejerciendo dominio y nombrando las bestias. No obstante, en medio del desempeño de sus labores, Dios trajo al hombre a la realización de una colosal verdad: no había pareja, contraparte o ayuda idónea para él (Gn. 2:20). ¿Significa esto que él se bastaba a sí mismo? ¿Que sería la especie singular y sin complemento de la creación? ¿El único que no debía fructificar y multiplicarse? ¿Que en su sola persona se concentraba la imágen del trino Dios? En ninguna manera.

Perfección incompleta

Creo que podemos consentir que la intención del lapso de tiempo entre la creación del…


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