Una introducción a la santificación

| March 4, 2015


La iglesia en la ciudad de Corinto estaba llena de problemas y pecados. Las cartas que el Apóstol Pablo envió a la iglesia en Corinto nos dejan ver que esta congregación estaba llena de problemas y pecados. Leemos acerca de las divisiones y contiendas entre hermanos dentro de la congregación (1 Cor. 1:10-13). Era común para los miembros de la iglesia en esa ciudad tener pleitos e incluso llegar a demandarse legalmente unos a otros. En otra sección de la carta Pablo escribe acerca de un hombre de la iglesia que se había unido a la esposa de su padre en una relación inaceptable (1 Cor. 5:1). ¡Este hombre estaba teniendo relaciones sexuales con su madrastra y al mismo tiempo gozando de los privilegios de ser miembro activo y reconocido de la iglesia de Corinto!

El testimonio que la iglesia estaba dando a sus vecinos estaba manchado por la conducta escandalosa de muchos miembros de la congregación. Con todo esto en mente, es sorprendente leer el saludo que Pablo hace a sus lectores en los primeros dos versículos de la carta: “Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Sóstenes, a la iglesia…


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